Antes de publicar una reseña aclaramos los límites del análisis. Así sabes qué observamos de primera mano, qué nos contaron otros usuarios y en qué momento una ficha deja de estar vigente.
Usamos cada aplicación, curso o plataforma durante al menos dos semanas, en sesiones reales después del trabajo y con el mismo dispositivo durante toda la prueba. Lo que aparece como observación propia viene de ahí: pantallas que grabamos, errores que reproducimos y tiempos que medimos con cronómetro.
Cuando un dato llega desde comentarios de la comunidad, foros o mensajes de lectores, lo marcamos como reportado y no como comprobado. Puede ser útil, sobre todo en apps con catálogos grandes de idiomas, pero no lo presentamos como si lo hubiéramos verificado nosotros mismos.
Si una herramienta cambia su método de repaso, retira idiomas, modifica la disponibilidad de tutores o altera su modelo de suscripción, la reseña se revisa o se marca como pendiente de actualización. La fecha de última revisión aparece visible en cada ficha y no la movemos sin volver a probar la herramienta.
Ninguna evaluación cubre todos los niveles del MCER ni todos los acentos de un idioma. El rendimiento también cambia según el dispositivo, la conexión y la hora del día. Lo decimos porque un resultado bueno en A2 no garantiza lo mismo en C1, y porque un tutor con acento porteño no representa a todos los hablantes de portugués o inglés.
Si detectamos un dato equivocado, lo corregimos en la ficha y anotamos el cambio al final del texto. Los lectores pueden escribirnos y señalar fallos concretos; revisamos cada aviso y respondemos cuando la corrección se aplica o cuando decidimos no aplicarla y explicamos por qué.
No publicamos análisis pagados disfrazados de reseña independiente. Si en algún momento aceptamos material de una marca para una guía aparte, se indica con claridad y no se mezcla con las fichas comparativas. La línea editorial se mantiene separada de cualquier acuerdo comercial.